Dirigida por el sueco Ingmar Bergman en 1957, esta es una película ambientada en la Suecia (país natal del director) medieval. El título hace referencia a un fragmento bíblico relatado en El Apocalipsis. La obra, por su parte, se desarrolla basándose en una obra suya teatral anterior, Pintura sobre Tabla. Relata las dudas existencialistas que tiene un caballero (Max von Sydow) sobre la muerte, Dios y el más allá.
La Muerte (Bengt Ekerot) se le aparece y juega una partida de ajedrez contra él durante el desarrollo de la película, dejándole tiempo para encontrar el sentido de la vida. Emprende un camino en el que conoce personas de lo más variopinto. Su escudero conforma la parte más racional del grupo, siempre analizando la situación. La novia de este está siempre callada, a penas abre la boca. El herrero que encuentran en un pequeño poblado es un bonachón que a veces se deja llevar por sus instintos más básicos, mientras que su mujer es una mala influencia que solo busca su propio beneficio, arrimándose al fuego que más calienta. Por último, se encuentra la pareja de juglares: José y María, con su hijo Miguel. Representan la sencillez y el amor. Viven honradamente y en paz pese a que el resto de la sociedad se mofa de ellos por su trabajo de cómicos.
Es una gran obra, recomendada para todo aquel que esté harto de ver siempre el mismo guión reciclado. Esta es una película que invita a la reflexión y te encantará si le das una oportunidad y dejas tus prejuicios a un lado.
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